La consulta general es mucho más que un simple chequeo; es el punto de partida para evaluar el estado de salud integral de nuestros pacientes. A través de una revisión clínica completa, no solo identificamos enfermedades, sino que también prevenimos complicaciones futuras, educamos a los tutores y fortalecemos el vínculo entre ellos y sus animales de compañía.
Durante una consulta general, el veterinario realiza una serie de pasos esenciales:
Anamnesis: Recopilamos antecedentes médicos, comportamiento, dieta, vacunación y desparasitación. Aquí es clave la comunicación con el tutor.
Examen físico: Se revisa de forma sistemática desde la cabeza hasta la cola. Observamos ojos, oídos, piel, mucosas, frecuencia cardíaca, temperatura, respiración, abdomen y sistema locomotor.
Detección temprana: A menudo, identificamos signos que pueden pasar desapercibidos para el tutor, como pérdidas de peso sutiles, masas pequeñas o cambios en el ritmo cardíaco.
Orientación preventiva: Aprovechamos para asesorar sobre alimentación, control parasitario, vacunación y cuidados específicos según edad y especie.
Registro clínico: Documentamos todo en la historia médica, lo que permite dar seguimiento adecuado en futuras visitas.
La consulta general también es una oportunidad para generar confianza. Cuando el tutor se siente escuchado y ve un trato profesional y compasivo hacia su mascota, la relación se fortalece y mejora la adherencia a los tratamientos.
En resumen, la consulta general es la base de una atención veterinaria de calidad. No subestimemos su valor. A través de ella, podemos salvar vidas, mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes y fomentar una tenencia responsable.
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